EDUCACIÓN DE PACIENTES CON PRÓTESIS DE RODILLA

 
La rodilla es una articulación parecida a una bisagra, formada por la unión de la parte distal del fémur (hueso del muslo), la parte proximal de la tibia (hueso de la pierna, debajo de la rodilla) y la rótula. La articulación de la rodilla está revestida de cartílago, que actúa de amortiguador, y protegida por los músculos y ligamentos que sirven de estabilizadores y permiten la movilidad y función de la articulación. Con el tiempo, el cartílago puede desgastarse, hasta que existe lo que el rozamiento entre el fémur y tibia (choque de hueso con hueso), apareciendo la artrosis que ocasiona deformidad, rigidez y dolor, con la consiguiente pérdida de función. Una prótesis de rodilla (articulación artificial) puede sustituir la articulación dolorida y restablecer su estabilidad y su movimiento.

UNA RODILLA SANA

Una articulación de rodilla sana se mueve (flexión y extensión) con facilidad. El cartílago, un tejido liso, cubre los extremos del fémur y la tibia así como la parte inferior de la rótula. El cartílago sano absorbe la tensión y permite a los huesos deslizarse libremente uno sobre otro. El líquido articular lubrica las superficies del cartílago, facilitando aún más el movimiento.

UNA RODILLA ENFERMA

Una rodilla enferma está dolorida o rígida. Puede estar hinchada o no. El cartílago se ha agrietado o desgastado por el uso, una inflamación o una lesión, traumatismos o enfermedades metabólicas o de otra naturaleza. Cuando está desgastado y áspero, el cartílago ya no permite que la articulación se deslice libremente, y la rodilla va perdiendo movilidad progresivamente. A medida que se desgasta más y más cartílago, los huesos expuestos empiezan a chocar o articular entre sí (roce hueso contra hueso). Cuando se dobla y extiende la rodilla el paciente sufre dolor. Con el tiempo, las superficies de los huesos también pueden volverse ásperas, el hueso se endurece para soportar el roce, se crean picos u osteofitos anormales, los episodios de inflamación provocan quistes en el hueso y el dolor y la función empeora.

LA PRÓTESIS DE RODILLA

La prótesis permite que su rodilla vuelva a doblarse con facilidad. Los extremos ásperos del fémur y la tibia y la parte inferior de la rótula son reemplazados por componentes metálicos y de plástico de alta densidad. Con las nuevas superficies lisas, los huesos pueden volver a deslizarse libremente. A pesar de que tiene limitaciones, una prótesis de rodilla puede permitirle caminar y desplazarse con más comodidad, aliviar el dolor del paciente y recuperar un mayor nivel de actividad.

ANTES DE LA OPERACIÓN

Es muy probable que necesite llegar al hospital la mañana de la operación. Para preparase para la operación, siga todas las instrucciones que le haya dado su médico.
• No coma ni beba nada desde 12 horas antes de la operación.
• Si está tomando un medicamento todos los días, pregunte si debe tomarlo la mañana de la operación.
• En el hospital le revisarán la temperatura, el pulso, la respiración y la presión arterial.
• Es posible que le coloquen una vía o sonda intravenosa para poder darle líquidos y medicamentos durante la operación.

DESPUÉS DE LA OPERACIÓN

Su médico supervisará sus progresos una vez que usted se despierte o recupere la sensibilidad y la fuerza en las piernas, después de la operación, y usarán dispositivos auxiliares que le ayudarán a recuperarse. Es fundamental que el paciente le cuente al personal de enfermería y a su cirujano cómo se siente y si se está controlando eficazmente su dolor.

DISPOSITIVOS AUXILIARES

Hay ciertos dispositivos y máquinas que pueden ayudarle a recuperarse después de su operación, como por ejemplo:
• Una vía que le administra líquidos y los medicamentos necesarios para controlar el dolor, antibióticos para prevenir la infección o protectores para el estómago.
• Un tubo denominado sonda que ayuda a drenarle la vejiga hasta que tenga control sobre la misma.
• Un tubo de drenaje en la pierna para drenar el sangrado, prevenir hematomas y disminuir la hinchazón. También puede utilizarse para recuperar parte de la sangre que pierda y transfundirle su propia sangre.
• Una bolsa de hielo para disminuir la inflamación.


EL CONTROL DEL DOLOR


Si se le controla el dolor, tardará menos tiempo en caminar y se recuperará más pronto. Por esto, usted debe informar con franqueza al personal sanitario sobre cuánto dolor siente y no tener miedo de pedir calmantes cuando los necesite. Su enfermera podría darle medicamentos para el dolor por vía intravenosa (IV) o en pastillas. Otra alternativa son las bombas de analgesia controladas por el paciente (PCA, por sus iniciales en inglés), que le permite apretar un botón para darse a sí mismo una dosis medida de medicamento para el dolor. Hable con su enfermera si sus medicamentos no le calman el dolor o si usted comienza a sentirse peor de repente.

RECUPERACIÓN EN EL HOSPITAL

Su médico le ayudará a levantarse, normalmente a los dos días de su operación, y le enseñarán a incorporarse de la cama, ponerse de pie e ir al baño sin peligro. También tendrá que pasar tiempo en cama. Aproveche este tiempo para hacer ejercicios de flexo-extensión del tobillo (para movilizar la sangre de la pantorrilla y prevenir la trombosis venosa), de la rodilla (para ganar movilidad y fuerza y ayudar a sacar la sangre retenida en la articulación) y elevaciones de la pierna, siguiendo las indicaciones de su equipo de atención médica. Cuando esté acostado, póngase una toalla enrollada debajo del tobillo y haga extensiones de la rodilla. Cuando esté sentado flexione la rodilla hasta donde pueda. Para progresar más empuje la rodilla operada hacia atrás con la rodilla sana y luego adelante su posición hacia el borde de la silla mientras su familiar le mantiene el pie bloqueado en flexión. De esta manera ganará más flexión. Estando de pie fuerce la extensión de la rodilla hasta ponerla recta del todo. No camine con la pierna encogida porque le dolerá la parte posterior de la pierna y de la articulación y no ganará en seguridad

INCORPORARSE DE LA CAMA

Las primeras veces que se incorpore de su cama, su médico le ayudará a mover la pierna. Pronto podrá sentarse en el borde de la cama sin ayuda, apoyando los pies en el suelo.

IR AL BAÑO

Al principio le ayudarán a llegar al baño; más adelante irá usted por su cuenta con su andador o muletas. Para que le sea más fácil sentarse en el inodoro, usará un asiento con suplemento. Para usar este asiento, haga lo siguiente:
• Retroceda hasta sentir que el asiento le toca la parte posterior de las piernas.
• Desplace su peso a la pierna no operada y coloque la pierna operada frente a usted. Agárrese del apoyabrazos y descienda hasta sentarse.
• Para levantarse, empújese usando el apoyabrazos; mantenga su peso sobre su pierna no operada.

DE VUELTA EN CASA

LA SEGURIDAD EN CASA

¿Tiene su hogar toda la seguridad necesaria o esconde posibles peligros como alfombras sueltas y cables, que pudieran causarle una caída?. Asegúrese de que su casa esté segura y exenta de peligros antes de regresar. Pida a sus familiares o amigos que lo ayuden a reorganizar las habitaciones según sea necesario. Consejos:
• Para evitar resbalarse o tropezar, quite las alfombras pequeñas.
• Quite de los cables de electricidad que estén por el suelo.
• Instale unos pasamanos en uno de los lados de las escaleras.

SEGURIDAD EN EL BAÑO

Quizás también tenga que hacer unas modificaciones en el baño, para que sea más seguro y fácil de usar. Su fisioterapeuta o terapeuta ocupacional puede ayudarle a elegir el equipo más adecuado para su baño, así como enseñarle a bañarse, vestirse y sentarse más fácilmente en el baño. Consejos:
• Use una esponja de mango largo para lavar zonas difíciles de alcanzar.
• Use una alfombrita de baño con base de goma para mantener seco el piso y evitar resbalones.
• Siéntese en un asiento para ducha mientras se baña o ducha.
• Use una silla con orinal o suplemento elevado para subir la altura de su inodoro.

EL CONTROL DEL DOLOR EN SU CASA

Es posible que le receten calmantes del dolor para que los tome en su casa. Si se controla el dolor, podrá reanudar su vida activa más pronto. Use los medicamentos para el dolor sólo según las indicaciones. Tome cada dosis a su debido tiempo, antes de que el dolor se vuelva demasiado fuerte, una vez instaurado el dolor cuesta mas eliminarlo que si nos anticipamos a el. No dude en tomar sus medicamentos cuando los necesite. Después de tomar los medicamentos para el dolor, espere unos 30 minutos antes de iniciar cualquier actividad o hacer los ejercicios indicados. Hable con su médico si sus calmantes no le controlan el dolor o si comienza a sentirse peor de repente. También puede aliviar el dolor aplicándose hielo y elevando la pierna.
También deberá pincharse una inyección alrededor del ombligo durante 1 mes y medio. Esto evitará la posibilidad de sufrir una trombosis en las venas de las piernas. Hay medicamentos que hacen el mismo efecto sin pincharse, sólo tomando pastillas.

EL PRIMER MES

Usted aplicará las mismas habilidades de movimiento que adquirió en el hospital o centro de rehabilitación a su programa de ejercicios en el hogar. También es posible que siga viendo a su fisioterapeuta. Cumpla con su programa de ejercicios y obtendrá grandes recompensas. Cuando su rodilla esté en forma, podrá caminar más fácilmente y reanudar su vida activa en menos tiempo.

CUMPLA CON SU PROGRAMA DE EJERCICIOS

Hacer ejercicios es la única manera de recobrar las fuerzas y amplitud de movimiento. El ejercicio continuo podría permitirle además fortalecerse y aumentar su amplitud de movimiento y resistencia a niveles superiores a los que tenía antes de la operación. Esto se debe a que el dolor que usted sentía antes de la cirugía podría haberle limitado los movimientos, provocándole una atrofia crónica de ciertos músculos. Por esto debe incorporar el ejercicio a su rutina diaria. Siga viendo a su fisioterapeuta según las indicaciones; quizás le indique que comience a montar en bicicleta estática o agregue nuevos ejercicios a su programa.

Sujete el bastón del lado de su pierna no operada y muévalo mientras da un paso con la pierna operada.

CAMINE PARA PROGRESAR

Caminar no sólo ayuda a adquirir una marcha más normal y cómoda, sino también lo mantiene en forma y evita que se le formen coágulos de sangre. Comience dando tres o cuatro paseos cortos todos los días; aumente gradualmente la distancia, el tiempo y la frecuencia de su caminata. Después de sus paseos, recuéstese, eleve la rodilla y aplíquese hielo para reducir la hinchazón. Su médico o fisioterapeuta le indicará dónde y cuándo debe usar su andador, muletas o bastón, así como cuándo puede dejar de usarlos.

DESPUÉS DE UNA PRÓTESIS DE RODILLA: MANTENGA LA SALUD DE LA RODILLA

Usted puede conservar la salud de su rodilla conociendo las cosas que debe hacer y las que debe evitar. Algunas actividades podrían dañar su rodilla artificial hasta el punto de imponerle limitaciones permanentes.

Lo que debe hacer

• Coloque la rodilla en posiciones cómodas en el transcurso de sus actividades cotidianas.
• Siga haciendo ejercicios y caminando todos los días.
• Aplíquese una bolsa de hielo en la rodilla si se le hincha o le duele.

Lo que debe evitar

• No tuerza la rodilla; para dar vueltas, gire el cuerpo entero.
• No dé saltos, porque esto podría aflojar su nueva articulación de rodilla.
• No haga movimientos forzados, como doblar la rodilla hasta posiciones demasiado forzadas.